jueves, 18 de noviembre de 2010

Arte Miguel Angel

Michelangelo Buonarroti (1475 - 1564)

Nació en Caprese, en una familia acomodada en Florencia que se traslado a Toscaza pocas semanas después de su nacimiento.
Cuando tenia 12 años conoció al pintor Francesco Granicci que le anima a pintar lo que no agrado a su padre, tras años de lucha logro entrar con 13 años al estudio de Domenico Ghirlandaio donde desarrollo una extraordinaria capacidad como dibujante.
Durante estos años fue adoptado como hijo adoptivo por Lorenzo Medici en su palacio donde realizo sus primeras esculturas bajo su protección, tras la caída de de Lorenzo huyo hacia Venecia y después a Bolonia.

En invierno de 1495 regreso a Florencia y en estos años de juventud manifestó una admiración a la anatomía que lo llevaría a visitar el depósito de cadáveres para realizar disecciones que le permitieran conocer mejor el cuerpo humano este conocimiento se puede ver en sus esculturas.
En julio de 1496 viajo a roma por primera vez ahí hizo su famosa Pieta del Vaticano, de regreso en Florencia realizo el David y la decoración de la Sala del Consejo del Palazzo della Signoria donde mostro su obsesión por el desnudo, que fue un modelo para artistas jóvenes de la época.
En 1505 el papa Julio II le encargo una tumba con 40 personajes pero el proyecto se vio reducido a Moisés y los Esclavos.
Tras la muerte de Julio, León X le encargo la fachada de san Lorenzo en Florencia, la Biblioteca Laurentino y las Capillas Mediceas, donde se alojarían las tumbas de Giuliano y Lorenzo de Medici.


En 1534 se instalo definitivamente en Roma donde realizara el Juicio Final en la Capilla Sixtina por orden del Papa Paulo III quien lo nombro pintor, escultor y arquitecto del Vaticano. Desde 1546 se dedico especialmente a la arquitectura, en estos años mantuvo una encendida amistad con la poetisa Vittoria Colonna también durante sus últimos años su fama creció, siendo nombrado “jefe” de la Academia de Dibujo de Florencia.
Falleció en Roma el 18 de febrero de 1564 a los 89 años.


Estas dos pinturas me gustaron por la forma en que mostro un modelo humano energico, vital y expresivo, con sentimientos logrando la belleza ideal y por la forma en la que humaniza la divinidad dando rostro a los personajes biblicos.

Referencias:

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